24 abril 2010

Piedra blanca sobre una piedra negra



Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París –y no me corro-
talvez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

De: Poemas Humanos

César Vallejo

El título de este poema alude a que en Santiago de Chuco, la tierra natal del vate peruano, se tiene por costumbre colocar una piedra blanca sobre una piedra negra como señal del lugar de un entierro.

César Vallejo reafirma su voluntad de morir en París (..y no me corro), la ciudad Luz, el centro del planeta literario en ese entonces. En el Perú le aguardaba un mandato judicial de arresto, por lo que era imposible pensar en el regreso.

A decir de su viuda Georgette, el poeta se sentaba a escribir, impertérrito, transportado del mundo terrenal... en cierta ocasión, le tocó el hombro y éste la separó, traspasando su mirada hacia el infinito. Es probable que haya tenido por costumbre escribir los jueves, día que menciona tres veces casi seguido, y al cual deja como testigo de su vida.

Sabemos que la vida del poeta fue escribir, pero también era amplio conocedor de la anatomía humana por haber querido estudiar Medicina en Lima.... de ahí que menciona a los húmeros para darle importancia a sus brazos, los que sostienen sus manos con los cuales escribe. Al final también pone de testigos a los huesos húmeros, nótese que no son cualquier hueso, sino los húmeros... aunque también es cierto que hubiese querido jugar con huesos húmeros-huesos húmedos... o quizás pretendió hacer las dos cosas a la vez.

Sigo pensando en esos jueves... en el habla popular limeño, se conoce a los jueves como "juergues" (deviene de juerga) , preámbulo a viernes o "sábado chico"... igual, los jueves pueden representar la etapa de vida en que va a morir el poeta... en el preámbulo de la madurez adulta. César Vallejo muere a los 46 años, cansado, agotado por la lucha con el día a día, perseguido en su país, siempre pobre, y ahora triste porque presiente el advenimiento del fascismo en Europa, al cual siempre opuso tenaz resistencia con el apego a la vida y el sueño de la solidaridad humana como motor de la paz y justicia social.

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